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El doctor José Manuel Montero, neurocirujano del Instituto de Especialidades Neurológicas (IENSA) y vicepresidente segundo del Real e Ilustre Colegio de Médicos de Sevilla (RICOMS), ha participado en una mesa redonda organizada por el periódico ABC para analizar la situación actual de la sanidad privada, así como las condiciones laborales con las que trabajan los facultativos.

En el debate, conducido por el periodista Jesús Álvarez y que se publica tanto en la edición en papel como digital del citado diario, participan también, junto al doctor Montero, el presidente del RICOMS, Alfonso Carmona, y el secretario general de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), José Luis Perea.

Durante su intervención, Carmona advierte del “tremendo deterioro de la sanidad privada concertada” y de las condiciones “indignas” de trabajo de los facultativos durante los últimos años, lo que afecta a la calidad de la atención que se presta a los pacientes, provoca la fuga de profesionales hacia otros países del entorno europeo y hace que los médicos de la pública no quieran trabajar en ella.

El presidente del RICOMS destaca que el precio medio que pagan las compañías privadas en España a los médicos por consulta es de 15 euros en la primera visita y 7,5 euros la segunda; “da igual que venga con una neumonía o con lo que sea. Y la tercera o cuarta consulta no te la pagan en casi ninguna”. En el caso de los fisioterapeutas se les paga 3,5 euros por sesión, una remuneración inferior a la de una empleada doméstica. “Esto es vergonzoso”, añade.

Además, recuerda el papel desempeñado por los sanitarios durante la pandemia y que cualquier facultativo “ha estado once años formándose en la Universidad y tiene que seguir haciéndolo durante toda su vida profesional para actualizar sus conocimientos, ya que en la sanidad se producen cambios y nuevos tratamientos de forma constante”. “Esa inversión en tiempo y especialización no tiene una justa recompensa cuando se les ofrecen ese tipo de tarifas”, afirma.

Seguros de salud

Alfonso Carmona, que considera que “muchos médicos son culpables de esta situación indigna por aceptarla y no unirse contra ella y contra las tarifas de las compañías”, detalla que en España hay unos 12 millones de personas con algún tipo de seguro de salud privado, suponiendo “un gran alivio para la sanidad pública”, y unos 400.000 médicos autónomos.

Cada vez hay menos facultativos en España y el 40% de todos ellos tienen más de 50 años, lo que anuncia un número de jubilaciones muy importante y la necesidad de que los que están en activo tengan que dedicar más tiempo a su actividad. «La gente joven viene con otras premisas y no creo que esté dispuesta a aceptar estas condiciones», comenta el presidente del RICOMS.

Diálogo con las compañías

Por su parte, el doctor José Manuel Montero subraya que “unas 4 o 5 empresas copan el 75% del mercado privado y todas ellas juegan con la buena voluntad de los profesionales que miran más por el paciente que por su nómina. Pero la sociedad debe conocer la situación que sufren los médicos y hacerla suya porque a todos nos afecta”. Por ello, pide “diálogo” con las aseguradoras aunque constata que “llevan años sin querer hablar de este asunto”.

“Las compañías y los políticos, que tampoco nos escuchan, deben saber que somos la única profesión de España que puede paralizar todo el país sin dejar de trabajar, sólo haciendo las cosas bien, como dicen los cánones, con la calma necesaria en cada consulta en un hospital con 200 o 300 urgencias al día. Se paralizaría el país”, asegura el neurocirujano.

Para el doctor Montero, “la cultura que se ha fomentado sobre la sanidad gratuita es un error porque la sanidad, ya sea pública o privada, tiene un coste, desde los medicamentos hasta poner en marcha una intervención o los honorarios de los médicos”.

Asimismo, alerta sobre el auge de la telemedicina y de las empresas “que nada tienen que ver con la salud”, que se están posicionando para ofrecerla sin las garantías debidas y desvirtuando la relación médico-paciente. “Sirve para algunas cosas o, por ejemplo, para dar un resultado, pero para hacer un acto médico completo es necesaria la presencia física”, apunta el especialista de IENSA.

Bajas tarifas

“Nos parece trágico y rayano en la inmoralidad -dice José Luis Perea- que un cirujano cobre 22 euros por una fimosis o 45 euros por extirpar un tumor maligno”. Y añade: “Hemos visto situaciones laborales durísimas en nuestra asociación, por ejemplo, los taxistas, pero esto lo supera cuando hablamos de las personas en cuyas manos ponemos nuestras vidas”.

Según Perea, estas tarifas tan bajas se producen en un contexto de un incremento de un 30% del negocio de las principales compañías sanitarias en los últimos ocho años, que “han pasado de facturar 6.000 a 9.000 millones de euros”.

“Los médicos son los autónomos peor pagados de España e iremos a la Comisión de la Competencia si no nos escuchan y no atienden nuestras peticiones”, apunta el secretario general de ATA, que destaca también la “cerrazón” de las compañías para mejorar las tarifas y que “lo único que ofrecen es más volumen de trabajo, pero entonces habría que estar dieciocho horas trabajando para llevarse un sueldo digno a casa”.

Además, se da la circunstancia de que las compañías no hacen ningún contrato laboral a los facultativos “de tal modo que no hay revisión del IPC ni cobran cuando se ponen enfermos o sufren un accidente. Tampoco tienen derecho a ninguna indemnización si se prescinde de sus servicios de un día para otro”, denuncia.

Las noticias de ABC sobre la mesa redonda están disponibles en los siguientes enlaces:

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