El Instituto de Especialidades Neurológicas (IENSA) es un centro médico especializado en tratamientos relacionados con patologías del Sistema Nervioso Central y Periférico, cubriendo todas las especialidades de las neurociencias, como neurocirugía, neurología, neurofisiología y neuropsicología, además de anestesia y Unidad del Dolor.

Creado hace casi 40 años, es el primer centro de esta especialidad en Andalucía, además de un referente a nivel nacional y europeo, tanto por su trayectoria histórica como por su equipo médico y el volumen de actividad que desarrolla, lo que lo sitúa también entre los primeros de España.

Aunque inicia su andadura en Sevilla, IENSA está presente en la actualidad en todo el territorio andaluz, ya que cuenta también con instalaciones en Córdoba, Huelva, Jerez de Frontera y el Campo de Gibraltar (Los Barrios), prestando servicios desde este último centro a los habitantes de otros municipios cercanos de la provincia de Málaga -principalmente Estepona y Marbella-, así como a los de Ceuta. Además, realiza intervenciones puntuales en varios países iberoamericanos.

Uno de los principales activos de IENSA es su equipo médico y quirúrgico, formado por más de una veintena de doctores, que se ha ido creando a lo largo de los años con la incorporación de un selecto grupo de especialistas escogidos bajo los criterios más rigurosos de profesionalidad y experiencia. Concretamente, dispone de neurocirujanos, neurólogos, neurofisiólogos, neuropsicólogos y anestesistas.

 

  • Dotación

    El Instituto de Especialidades Neurológicas dispone de diferentes equipos, instrumentación de vanguardia y tecnología de última generación, tanto para la evaluación y el diagnóstico de los pacientes, como para el abordaje y el tratamiento de las distintas patologías, lo que exige, a su vez, una formación permanente y muy específica por parte de todo el personal que utiliza estos sistemas.

    En este sentido, en Neurocirugía cuenta con un microscopio quirúrgico, con una movilización completa, en todos los ejes del espacio, y con un sistema de autofocus que permite realizar intervenciones en zonas quirúrgicas muy lejanas a la superficie -en la hipófisis o en la pineal-, que no se podrían realizar sin este tipo de equipos. Esta tecnología se acompañada de toda la instrumentación necesaria de microcirugía, con el material específico requerido para cada zona de la cavidad craneal: Aspiradores, Legras, Bipolares, Disectores, Microtijeras y Sistema de retracción.

    También dispone de un neuronavegador que permite tanto navegación craneal como en espinal, y que, además, se integra con la RNM intraoperatoria, lo que posibilita tener imágenes en tiempo real durante la intervención. En este campo, IENSA fue un centro pionero al ser el primer grupo médico de España -y uno de los pocos de toda Europa- que puso en marcha una RNM intraoperatoria, concretamente en el Hospital Quirón Sagrado Corazón (Sevilla).

    Con este sistema de neuronavegación, combinado con RNM intraoperatoria, se consiguen realizar craneotomías más pequeñas, identificar estructuras cerebrales que en ocasiones son difíciles de definir en el campo quirúrgico y, en definitiva, mayores opciones de resección de lesiones con una disminución de las posibilidades de déficit postquirúrgico.

    También permite realizar reconstrucciones en 3D, pudiendo observar una recreación con diferentes secciones; biopsias estereotáxicas sin utilización del marco de estereotaxia; así como la colocación de electrodos para estimulación cerebral profunda.

    Por su parte, en Neurofisiología, IENSA desarrolla diferentes técnicas y dispone de tecnología puntera con equipos de alto nivel para la exploración del sistema nervioso central (cerebro, medula espinal) y periférico (músculos, nervios, órganos de los sentidos): Electromiografía (EMG), Electroneurografía (ENG), Electroencefalografía (EEG), Polisomnografía (PSG), Monitorización con Video-Electroencefalografía (vídeo-EEG), Registros Vídeo-EEG con electrodos intracraneales, Potenciales Evocados y Electrofisiología de la visión.

  • Memorias de actividad

Como hitos médicos, es el centro privado que más cirugías craneales realiza en Andalucía y reúne ya más de 90.000 historias clínicas. Asimismo, la clínica está especializada en intervenciones en las patologías de epilepsia y párkinson, siendo el primer centro privado que realizó estas técnicas quirúrgicas en el sur del país. También fue el primer grupo médico de España que puso en marcha una RNM intraoperatoria en el Hospital Quirón Sagrado Corazón (Sevilla).

Igualmente, destaca su carácter pionero en el uso de técnicas de cirugía de columna mínimamente invasiva. Para su ejecución se utilizan una tecnología muy específica, además de requerir de los profesionales una formación especializada y una amplia experiencia. En concreto, este tipo de cirugía implica una contrastada destreza por parte del médico, así como disponer de tecnologías como la neuronavegación que, por su precisión y facilidad para reconocer la imagen diagnóstica 3D y fusionarla con la realidad, ayudan a que queden a salvo las estructuras más sensibles de la columna.

IENSA nació hace casi 40 años de la mano del doctor Pedro Albert, uno de los fundadores de la neurocirugía española, impulsor de una amplia escuela y respetado neurocirujano en el ámbito nacional e internacional. En el equipo fundacional participaron también los doctores Francisco Trujillo, actual director del centro y neurocirujano que ha llevado la microcirugía al máximo nivel en España.

Precisamente, como homenaje a su fundador y con el objetivo de reconocer y promover la investigación de excelencia, IENSA creó en 2013 la Beca Dr. Pedro Albert, la más importante de carácter privado que se concede en España en el campo de las neurociencias. En este sentido, está orientada a licenciados en Medicina y Psicología tanto del territorio nacional como del extranjero y cuenta con dotación económica.

Los trabajos deben estar enfocados a la investigación clínica en cualquier área de las neurociencias, pudiendo tener una orientación de análisis retrospectivo y/o prospectivo. La beca se adjudica tras la puntuación de cada proyecto por un jurado compuesto por miembros de IENSA y representantes designados por la Sociedad Andaluza de Neurocirugía.

En las ediciones celebradas han sido becados José Luis Cantero Lorente, por el trabajo ‘Deterioro de la conectividad anatómica asociado a las fases presintomáticas de la enfermedad de Alzheimer: De la microestructura de la sustancia blanca cerebral a los cambios en los haces de fibras nerviosas’; Ana Belén Perona Moratalla, por ‘Estudio in vivo del papel de la apoptosis en la enfermedad de Parkinson idiopática: utilidad clínica de los cuerpos apoptóticos plasmáticos’; Christian Núñez Leánez, por el trabajo ‘Diferencias de asimetría cerebral global entre personas con síntomas de depresión y de ansiedad’; y Natalia Núñez Pérez, por ‘Valoración de la tDCS anódica en pacientes afectados de migraña en el entorno del SSC: montaje encefálico vs montaje extracefálico’.

Dr. Pedro Albert

El doctor Pedro Albert (Huesca, 1924-Sevilla, 2012) es uno de los fundadores de la neurocirugía española, impulsor de una amplia escuela y respetado neurocirujano en el ámbito nacional e internacional.

Llegó a Sevilla en 1953 para trabajar en el Hospital Central de la Universidad y, tres años después, sacó la plaza de jefe del Servicio Regional de Neurocirugía de la Residencia García Morato. En 1968 fue nombrado jefe del Departamento de Neurología y Neurocirugía y director del Centro de Rehabilitación y Traumatología de este hospital, que pasó a llamarse Virgen del Rocío. 

A principios de los años ochenta creó el Instituto de Especialidades Neurológicas (IENSA) junto a dos de sus más estrechos colaboradores: los doctores Francisco Trujillo y José Ángel Narros.

Entre otros muchos reconocimientos, recibió el Premio Galeno del Real e Ilustre Colegio de Médicos de Sevilla (2000), un año después la Medal of Honour de la World Federation of Neurosurgical Societies -que, por primera vez, fue concedida a un neurocirujano de habla española- y en 2002 la Medalla de Oro de la Sociedad Española de Neurocirugía (SENEC).

Su extensa labor investigadora se refleja en medio millar de comunicaciones, ponencias y conferencias realizadas a lo largo de su trayectoria.

También ejerció diferentes cargos en multitud de organizaciones médicas y científicas, entre ellas, el Colegio de Médicos de Sevilla, la Sociedad de Neurología y Neurocirugía de Madrid y la Sociedad Luso-Española de Neurocirugía, así como sus homólogas de Holanda, Argentina y Bolivia.

 

La trayectoria del doctor Pedro Albert, fundador de IENSA

Nací en Huesca el 3 de junio de 1924, el cuarto de una familia de cuatro hermanos, de clase media. Realicé los estudios de 2ª Enseñanza en el Instituto Goya de Zaragoza y los estudios universitarios en la Facultad de Medicina de Madrid, licenciándome en el curso académico 1945-46.

Contraje matrimonio con Ángeles Astolfi Parra en Sevilla en el año 1956, matrimonio del que han nacido cuatro hijos.

Mi formación neuroquirúrgica puede decirse que comenzó en los dos últimos años de mis estudios universitarios, al ser nombrado alumno interno de la Beneficiencia Provincial de Madrid, adscrito al Servicio de Neurocirugía del profesor E. Díaz y Gómez que, por aquel entonces era el único Servicio de Cirugía donde se practicaban intervenciones de la especialidad, muy de tarde en tarde, con técnicas y medios muy rudimentarios.

En octubre de 1946 fui nombrado becario de la Sección de Cirugía Experimental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), realizando un trabajo sobre ‘La cirugía del simpático en la hipertensión arterial’.

En este mismo año se produce un hito muy importante en mi incipiente formación: la llegada a España del doctor Sixto Obrador Alcalde, quien durante años había permanecido en el extranjero trabajando en diversos hospitales ingleses y norteamericanos y en laboratorios de neurofisiología. Puede decirse que entonces comenzó mi verdadera formación y también el desarrollo de la neurocirugía en España.

Nacimiento de la neurocirugía en España

Al no existir por aquel entonces en Madrid, ningún hospital que en su estructura administrativa pudiese dar cabida a un moderno Servicio de Neurocirugía, el doctor Obrador optó por crear un centro propio, transformando un pequeño chalet en el Parque Metropolitano en la calle de Los Olivos de Madrid, dotándolo de las mínimos medios necesarios para poder comenzar la andadura de la especialidad.

El ímpetu del doctor Obrador Alcalde fue el factor que fundamentalmente logró poner en marcha esta precaria estructura que fue el germen, como decía antes, de una importante escuela.

Fue un honor haber sido su primer alumno y colaborador en aquellos difíciles tiempos del Instituto, así pomposamente llamado, trabajando como su primer ayudante en el período 1946-49. Se puede asegurar que si, importantes fueron los conocimientos médicos que adquirí, tanto o más fue la experiencia aprendida directamente de las dificultades y obstáculos a vencer en la sanidad de entonces que, además de su pobreza, rechazaba cualquier modificación que pudiera amenazar a su status, fenómeno propio de toda sociedad que había permanecido aislada durante largo tiempo del mundo que le rodeaba.

Formación en Países Bajos

En 1950 logré una beca para trabajar en la Clínica Neuroquirúrgica de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), que dirigía el profesor H. Verbiest. Solo entonces me di cuenta de lo que suponía tener hospitales modernos con personal y medios adecuados. Y allí nació el firme propósito de hacer lo posible para que nuestro país se incorporase a los niveles europeos. En 1952 la Sociedad Holandesa de Neurocirugía convalidó mis estudios y formación con los exigidos para obtener el título de especialista en dicho país.

Por aquel entonces, Holanda se encontraba en el delicado momento de la descolonización de Indonesia. Este naciente país no tenía, en todos los sentidos, personal especializado para permitirle arrancar en su independencia. Por ello, existía un convenio con el gobierno holandés para permitir el trabajo de especialistas holandeses en los hospitales del país, por períodos más o menos largos, hasta lograr la formación de personal propio. Por esta circunstancia, me propusieron y acepté dirigir el Servicio de Neurocirugía del Hospital Civil y Universitario de Djakarta (Batavia) en la República Indonesia, durante los años 1952-53.

Experiencia en Indonesia

Con no poco asombro encontré hospitales modernos, lo que se explica porque habían sido, hasta entonces, mantenidos por la administración holandesa como formando parte de la misma, aunque se encontraban también en período de transferencia.

En esos años no existían servicios de la especialidad en la enorme zona geográfica constituida por Filipinas, la actual República Indonesia, Malasia y Singapur; por ello, en nuestro hospital se recibían enfermos de la más variada procedencia. Patología propia de estos países, era sobre todo la lepra, la parasitosis o la tuberculosis. El país sufría una sangrienta guerra civil, poco conocida en Europa, mantenida por las guerrillas islámicas contra el gobierno central de Djakarta.

Las secuelas de esta actividad terrorista daba lugar a lesiones traumáticas numerosas, que me permitieron adquirir gran experiencia. El resto de los hospitales de la ciudad, como el Hospital Católico, Protestante, Chino y del Ejercito también recurrían a mis servicios.

A finales de 1953 regresé a España y comencé mi trabajo como neurocirujano en el Hospital Central de la Universidad de Sevilla, adscrito a las Cátedras de Patología Quirúrgica y General que, generosamente, me abrieron sus puertas. (Profesores A. Cortés Liado, F. Gomar, S. García Díaz y J. Cruz Anfión).

Y solamente quién haya conocido el Hospital de las Cinco Llagas valorará adecuadamente el reto que suponía hacer una cirugía técnicamente muy desarrollada en un hospital del siglo XVI, cuyas estructuras poco o nada se habían modificado, y también comprenderá mi pesar al constatar que, viniendo de un lejano y tercermundista mundo, mi país tenía inferiores condiciones asistenciales en algunos aspectos. Pero, por otra parte, sus inmensas salas acogían a muchos enfermos cronificados sin diagnóstico que constituyeron nuestra primera clientela.

Repentinamente, la estructura sanitaria de España cambio radicalmente con la creación del entonces llamado ‘Seguro Obligatorio de Enfermedad’ (S.G.E.), la actual Seguridad Social. La ingente empresa supuso dotar a nuestro país de forma progresiva, pero muy rápida, de modernos hospitales que comprendían servicios de todas las especialidades con suficiente personal que trabajaba en régimen de exclusividad y plena dedicación. Importante fue la puesta en marcha del llamado sistema MIR de formación de especialistas. En lo referente a la neurocirugía puede decirse que encabezó esta verdadera revolución sanitaria al convocar cinco plazas de la especialidad en Barcelona, Valencia y Sevilla.

Primer Servicio Regional de Neurocirugía

En mayo de 1956, gané por oposición la plaza de Jefe del Servicio Regional de Neurocirugía de la Residencia García Morato del S.O.E. de Sevilla. Esto me permitió incluir a mi equipo primario de colaboradores en la nueva estructura jerarquizada e irlo ampliando sucesivamente, según necesidades.

Muy importante, dentro de nuestro equipo fue la ayuda de Elena Tarancón enfermera diplomada de la Cruz Roja, quién desde el comienzo de nuestras actividades, fue nuestra instrumentista en las intervenciones y formó a cuantas instrumentistas se fueron precisando. Posteriormente, dentro del Departamento, fue Jefa de Enfermeras, secretaria y un pilar indispensable en nuestra organización, hasta su jubilación. Físicamente nuestro servicio se ubicó en el Hospital de Traumatología y Rehabilitación, dentro de la llamada Ciudad Sanitaria Virgen del Rocío.

No hace falta decir que si en las paupérrimas condiciones anteriormente expuestas habíamos trabajado denodadamente, desde el primer momento nuestro servicio regional se constituyó, no solo como el único servicio oficial de referencia en Andalucía, sino que adquirió un creciente prestigio, llegando pronto a ocupar hasta cien camas hospitalarias.

Esta afluencia y concentración de ciertas patologías, como el traumatismo craneoencefálico, condicionó la creación del primer Servicio de Cuidados Intensivos de nuestra especialidad. Por las mismas razones de afluencia de enfermos, con el Servicio de Rehabilitación creamos el primer Servicio o Centro de Parapléjicos. Podemos afirmar que los espléndidos resultados obtenidos, tanto en el tratamiento del traumatismo craneal como del raqui medular nos permitió crear nuevas técnicas y publicar trabajos que trascendieron nuestras fronteras.

A la par que la actividad quirúrgica aumentaba cualitativa y cuantitativamente, crecía también nuestra participación en congresos y reuniones nacionales e internacionales.

Debe resaltarse que muy tempranamente se estableció una intensa colaboración con las Sociedades Latinoamericanas, muy especialmente con Argentina. Esta relación la consideré muy natural, facilitada por el idioma, y por la empatía que espontáneamente surgía en nuestras relaciones, fruto de nuestro común origen. Todo ello se tradujo en la existencia constante en nuestro departamento de neurocirujanos latinoamericanos que, en visitas cortas o en períodos de formación parciales o completos, hemos mantenido prácticamente durante todos los años.

Al otro lado del mar era bien conocido que nuestro departamento ofrecía una adecuada y efectiva formación en poco tiempo al manejar un idioma común y tener una amplia experiencia en todos nuestros procesos patológicos y todo ello posible por las dotaciones hospitalarias de primer orden, de las que ellos carecían.

El número de trabajos científicos, capítulos en libros, así como ponencias en congresos nacionales o internacionales sobrepasan de largo el centenar.

Especialización

Preferente atención hemos tenido con cierto tipo de afecciones como por ejemplo el tratamiento de las malformaciones arterio-venosas del encéfalo. Cuando esta dificultosa patología no se consideraba tributaria de tratamiento quirúrgico, no solo en España, sino fuera de ella, en contra de esta opinión mayoritaria, tan tempranamente como en 1967, desarrollé la ponencia sobre ‘Aneurismas Arterio-venosos Intracraneales’, en el Congreso Europeo de Neurocirugía, celebrado en Madrid.

Desde entonces, y hasta mi retirada del ejercicio activo de la especialidad en el año 2002, mi experiencia fue aumentando hasta reunir una casuística de 274 casos, que durante cierto tiempo ha sido de las mayores publicadas, con excelentes resultados.

En el año 1968, fui nombrado Jefe del Departamento de Neurología y Neurocirugía y Director del Centro de Rehabilitación y Traumatología, todo dentro del gran Complejo Sanitario ‘Virgen del Rocío’, en Sevilla. Esto hizo posible reunir alrededor del enfermo neurológico especialidades auxiliares como la neuroradiología, la neurooftalmología, la neurootología, la neurofisiología y, como ya dije antes, la rehabilitación neurológica. Gracias a esta estructura modélica, el estudio del enfermo neurológico y neuroquirúrgico se facilitó de una forma racional y adecuada.

El Departamento estuvo siempre abierto y muy atento a los avances técnicos que se iban produciendo. Uno de los más importantes fue la introducción de técnicas de microneurocirugía. Fue el doctor Morales Ramos el encargado de la implantación y desarrollo de las mismas, creando un laboratorio de cirugía experimental. En el mismo, se vieron sucesivos cursos de especialización en estas técnicas, no solo para neurocirujanos, sino también para otras especialidades quirúrgicas.

El doctor Arjona se ocupó de la llamada neurocirugía funcional, que tuvo una gran actividad en el tratamiento mediante lesiones estereotácticas en la enfermedad de Parkinson, disquinesias y trastornos psiquiátricos. También el doctor Trujillo adquirió gran experiencia y excelentes resultados en la cirugía de los procesos hipofisarios por vía transesfenoidal.

El Departamento siguió con su tradicional interés en el tratamiento de los procesos vasculares encefálicos y de la hidrocefalia infantil, desarrollando novedosas técnicas en el estudio y tratamiento de esta última entidad por la colaboración mantenida con el Hospital Infantil, al cual estuvo adscrito el doctor Barrionuevo Gallo.

Preferente atención tuvimos siempre en las vías de abordaje transcalloso a los procesos tumorales profundos de los hemisferios cerebrales, adquiriendo, como en las otras patologías, gran experiencia.

El resultado de la gran actividad desarrollada en nuestro Departamento fue la formación de un espléndido plantel de facultativos que, en sucesivos concursos y oposiciones ganaron plazas de Jefes de Servicio en diferentes hospitales del país que, afortunadamente siguen ocupando en la actualidad. Así puedo citar al doctor E. Rubio, en Barcelona; al doctor Jos, en Córdoba; al doctor Morales, en Salamanca; al doctor Ventura Arjona, en Granada; y por ultimo, a los doctores Revuelta y Rodríguez Burgos, que me han sucedido en Sevilla, después de mi jubilación.

También son muchos los neurocirujanos latinoamericanos que han ocupado importantes puestos hospitalarios en sus respectivos países.

Organizaciones médicas y científicas

Mi actividad no se limitó estrictamente a la neurocirugía, sino que consideré importante tomar parte en la política sanitaria.

Fui presidente del Real e Ilustre Colegio de Médicos de Sevilla en las primeras elecciones democráticas que se hicieron en España. Este cargo tenía una duración de seis años, pero fui reelegido por otros dos períodos de seis años, ocupé dicho puesto desde el año 1963 hasta el año 1981. Una etapa muy importante en la Sanidad Española, durante la cual se fueron conformando los sistemas de selección, y sobre todo, el de formación de internos y residentes que todavía sobrevive y que, sin duda, ha sido fundamental en el mantenimiento de una avanzada formación médica.

En mi etapa de Presidente se construyó un moderno edificio que acogió tos servicios administrativos de la corporación, un colegio mayor para hijos de sanitarios y biblioteca, que han permitido que esta institución haya desarrollado una continua y extensa actividad de formación médica.

Premios y reconocimientos

He sido galardonado con las siguientes distinciones:

• Imperial y Soberana Orden de Caballería. Grado de Gran Oficial de la Soberana Orden Imperial de Constantino El Grande y de la Corona Real de Vandalia. Madrid, 3 de marzo de 1947.
• Sdad. Luso-Española de Neurocirugía – Miembro Activo- Reunión anual 1949.
• Miembro correspondiente de la Sociedad Holandesa de Neurocirugía. Año 1952.
• Presidente de la Sociedad Luso-Española de Neurocirugía en el año 1964, por un período de dos años.
• Miembro Titular de la Sociedad Internacional de Cirugía.
• Miembro de la Sociedad de Neurología, Neurocirugía y Psiquiatría de Madrid.
• Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de la IV Región, con el beneplácito del Ilustre Consejo General de Odontólogos y Estomatólogos de España, concede el título de “Colegiado de Honor”- año 1972.
• Ayuntamiento Constitucional de Querétaro (México) – Huésped Distinguido -10 de febrero de 1977.
• Asociación Argentina de Neurocirugía – Miembro Honorario -19 de agosto de 1978.
• XXIII Jornadas de la Sociedad de Neurocirugía de la Provincia de Buenos Aires- Miembro Honorario – Mar de Plata. 7 de diciembre de 1981.
• Sociedad Médica de Hospitales de Sevilla – Título de Socio de Honor -Sevilla, 1 de marzo de 1982.
• Real e Ilustre Colegio de Médicos de Sevilla- Colegiado de Honor, Sevilla, 16 de junio de 1982.
• Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos – Colegiado de Honor con Emblema de Plata, Madrid, 6 de octubre de 1982.
• La Intendencia de la Municipalidad de la Ciudad de Salta (República Argentina) al Teniente Alcalde de Sevilla – Salta» 13 de octubre de 1983.
• Sociedad Andaluza de Neurocirugía – Diploma como Socio Fundador. Junio 1984.
• Alcaldía Municipal de Santa Cruz de la Sierra (Solivia) -Huésped Distinguido de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). 18 de abril de 1986.
• Sociedad Boliviana de Neurocirujanos – V Congreso Internacional de Neurocirugía – Miembro Honorario, Santa Cruz, abril de 1986.
• Tercio Gran Capitán 1º de la Legión al Presidente de la Sociedad Andaluza de Neurocirugía. Melilla, marzo de 1987.
• Sociedad Andaluza de Neurocirugía. Diploma como Presidente de Honor. Junio de 1987.
• Jornada 40º Aniversario de la Asociación de Argentina de Neurocírugía. Homenaje como “Eminente MAESTRO de Neurocirujanos Argentinos”. Rosario, 21 de agosto de 1999.

Quiero darle una especial relevancia a los siguientes premios:

• Premio Galeno del Real e Ilustre Colegio de Médicos de Sevilla (Año 2000).
• Medal of Honour of the Federation of the World Neurosurgical Societies (Sydney-Afio 2001). Esta condecoración personalmente la considero muy gratificante por ser un premio mundial que se otorga una vez cada cuatro años y se limita a una persona de cada continente y, sobre todo, porque por primera vez fue concedida a un neurocirujano de habla española.
• La Sociedad Española de Neurocirugía me concedió en 2002 la 2ª Medalla de Oro otorgada desde la institución de este premio.

efalea, los cambios de la personalidad, crisis epilépticas y los déficit focales. Los tumores medulares pueden provocar cuadros de dolor en las espadas, tetra/paraplejia y vejiga neurógena. Muchos de los síntomas que presentan estos pacientes reflejan la infiltración o compresión que el tumor intracraneal provoca en las estructuras encefálicas que, al perder su función, ocasionan déficit específicos.

Otros síntomas se deben al aumento de la presión intracraneal por la expansión del tumor, que puede acompañarse de edema peritumoral, o por obstrucción del flujo del líquido cefalorraquídeo e hidrocefalia. La intensidad y el tipo de los síntomas dependen de la localización del tumor, presencia de edema peritumoral y su velocidad de crecimiento.

Habitualmente, los pacientes con tumores intracraneales presentan uno o más de estos grupos de síntomas:

Cefalea, acompañada o no de signos de hipertensión intracraneal.

Deterioro progresivo de la capacidad cognitiva, memoria, lenguaje y marcha.

Crisis epilépticas nuevas o aumento de actividad epiléptica preexistente

Déficit neurológicos focales, como hemiplejia, oftalmoparesia, hipoacusia, hemianopsia, etcétera.

Los pacientes con hipertensión intracraneal pueden presentar vómitos, cefalea, edema de papilas ópticas y desarrollar una herniación uncal o de amígdalas con rápido deterioro y riesgo de muerte. Las crisis epilépticas son el síntoma inicial en un 20% de los pacientes con tumores cerebrales, por lo tanto, todo enfermo con cuadro reciente de epilepsia debe ser valorado para descartar un tumor cerebral.

La valoración de un enfermo con posible tumor del SNC debe iniciarse por una exploración física general, con atención especial para signos de cáncer sistémico o estigmas de enfermedades que están relacionadas a los tumores del SNC (como la esclerosis tuberosa, von Hippel-Lindau o la neurofibromatosis).

En la exploración neurológica se verifican las alteraciones del estado mental, las disfasias, la pérdida de memoria, asimetrías en la fuerza o sensibilidad, reflejos, campos visuales, los pares craneales y los signos de aumento de la presión intracraneal.

La Resonancia Magnética (RMN) y la Tomografía Computadorizada (TC) tienen funciones complementarias en el diagnóstico de las lesiones del SNC. La RMN es el procedimiento de elección para la valoración de un enfermo con posible tumor del SNC. Es capaz de detectar la mayor parte de los tumores cerebrales e infratentoriales, y también permite una visualización excelente de la médula espinal. Las lesiones de la base craneal, tronco, cerebelo y médula espinal se visualizan más detalladamente con la RMN que con cualquier otra prueba. La utilización de contraste (gadolinio-DTPA) por vía intravenosa permite una mejor diferenciación del tumor y tejido normal.

La TC con contraste puede detectar pequeñas lesiones cerebrales de hasta 5mm de diámetro. Algunos tipos de tumores que contienen calcio, como ciertos meningiomas, oligodendrogliomas y tumores de la pineal, pueden ser identificados mejor que en la RMN. De la misma manera, todo tipo de alteración ósea en el cráneo o columna es mejor definido por la TC. Aparte, en algunos casos, existen otros exámenes como la cintilografía, el SPECT y el PET, que son útiles para diferenciar lesiones neoplásicas de alteraciones de otra naturaleza.

El Instituto de Especialidades Neurológicas dispone de diferentes equipos de vanguardia y tecnología de última generación, tanto para la evaluación y el diagnóstico de los pacientes, como para el abordaje y el tratamiento de las distintas patologías, lo que exige, a su vez, una formación permanente y muy específica por parte de todo el personal que utiliza estos sistemas.

En este sentido, en Neurocirugía cuenta con un microscopio quirúrgico, con una movilización completa, en todos los ejes del espacio, y con un sistema de autofocus que permite realizar intervenciones en zonas quirúrgicas muy lejanas a la superficie, que no se podrían realizar sin este tipo de equipos. Esta tecnología se acompaña de toda la dotación necesaria de microcirugía, con el material específico requerido para cada zona: Aspiradores, Legras, Bipolares, Disectores, Microtijeras y Sistema de retracción.

También dispone de un neuronavegador que permite tanto navegación craneal como en espinal, y que, además, se integra con la RNM intraoperatoria, lo que posibilita tener imágenes en tiempo real durante la intervención. En este campo, IENSA fue un centro pionero al ser el primer grupo médico de España -y uno de los pocos de toda Europa- que puso en marcha una RNM intraoperatoria, concretamente en el Hospital Quirón Sagrado Corazón (Sevilla).

Con este sistema de neuronavegación, combinado con RNM intraoperatoria, se consiguen realizar craneotomías más pequeñas, identificar estructuras cerebrales que en ocasiones son difíciles de definir en el campo quirúrgico y, en definitiva, mayores opciones de resección de lesiones con una disminución de las posibilidades de déficit postquirúrgico.

También permite realizar reconstrucciones en 3D, pudiendo observar una recreación con diferentes secciones; biopsias estereotáxicas sin utilización del marco de estereotaxia; así como la colocación de electrodos para estimulación cerebral profunda.

Por su parte, en Neurofisiología, IENSA desarrolla diferentes técnicas y dispone de tecnología puntera con equipos de alto nivel para la exploración del sistema nervioso central (cerebro, médula espinal) y periférico (músculos, nervios, órganos de los sentidos): Electromiografía (EMG), Electroneurografía (ENG), Electroencefalografía (EEG), Polisomnografía (PSG), Monitorización con Vídeo-Electroencefalografía (vídeo-EEG), Registros Vídeo-EEG con electrodos intracraneales, Potenciales Evocados y Electrofisiología de la visión.