El neurofisiólogo de IENSA detalla las dos partes principales del estudio: la electromiografía y la conducción nerviosa, y explica qué información aportan para el diagnóstico
La electromiografía es una de las pruebas que permite estudiar el funcionamiento de los músculos y de los nervios periféricos. El Dr. Manuel Antonio Rodríguez González, neurofisiólogo de IENSA, explica en qué consiste esta exploración, cómo se realiza y qué información aporta al especialista.
La primera parte del estudio es la electromiografía propiamente dicha, que se realiza mediante un pequeño electrodo de aguja que permite registrar la actividad eléctrica del músculo. Como explica el especialista, “se hace con una aguja muy fina de pinchazo en músculos”. Durante esta parte de la exploración se analiza el músculo tanto en reposo como durante la contracción. En condiciones normales, “el músculo sano está en silencio” cuando permanece relajado. Posteriormente, se solicita al paciente que contraiga el músculo para comprobar cómo responde. En este momento, el estudio permite observar las señales que llegan desde los nervios. “Se registran las órdenes que el nervio envía al músculo”, señala el Dr. Rodríguez González. Esta información puede ayudar al especialista a identificar alteraciones en los nervios o en los músculos y a localizar dónde se encuentra el problema.
Una prueba que ayuda a localizar la lesión
El electromiograma tiene un papel importante en el diagnóstico de diferentes alteraciones neuromusculares, ya que permite estudiar cómo funcionan los nervios y los músculos y determinar las características de una posible lesión. La exploración se adapta a cada paciente en función de sus síntomas y de la valoración clínica.
La segunda parte del estudio es la conducción nerviosa, en la que se aplican pequeños estímulos eléctricos para comprobar cómo transmiten la señal los nervios. El especialista lo resume de forma sencilla: “Pequeños estímulos eléctricos miden la velocidad de los nervios”.
En determinados estudios, estas señales permiten seguir el recorrido del impulso nervioso y comprobar cómo se transmite a lo largo de la extremidad. El Dr. Rodríguez González explica este proceso como “un impulso que sube hasta la columna y vuelve a bajar”, utilizando como ejemplo el recorrido a través de una raíz nerviosa.
La combinación de ambas técnicas permite obtener información sobre el funcionamiento del sistema nervioso periférico y puede ser útil en el estudio de problemas como radiculopatías, neuropatías, lesiones de nervios periféricos o determinadas enfermedades musculares.
Una exploración generalmente bien tolerada
Una de las dudas más habituales de los pacientes es si el electromiograma resulta doloroso. Aunque la inserción de la aguja o los estímulos eléctricos pueden producir cierta molestia, se trata de una prueba generalmente bien tolerada. El propio especialista aborda esta cuestión bajo el mensaje “¿Duele?”, a lo que se responde que “es tolerable”.
El estudio no sigue exactamente el mismo protocolo en todos los pacientes. En IENSA el examen neurofisiológico se adapta a la historia clínica y a la exploración neurológica, permitiendo al especialista decidir qué técnicas son necesarias en cada caso.














