¿Por qué se me duermen las manos? El equipo de Neurocirugía de IENSA explica cuándo consultar a un especialista

El hormigueo, el adormecimiento o la pérdida de sensibilidad en las manos pueden tener diferentes causas. Identificar su origen es fundamental para establecer el tratamiento más adecuado. Sentir que las manos se duermen de forma puntual es algo bastante habitual. Sin embargo, cuando el hormigueo aparece con frecuencia, se mantiene durante mucho tiempo o comienza a acompañarse de dolor o pérdida de fuerza, puede ser conveniente consultar con un especialista. Estos síntomas pueden estar relacionados con diferentes tipos de compresión nerviosa, como el síndrome del túnel carpiano, pero también pueden tener su origen en la columna cervical u otras estructuras del sistema nervioso.

Cuando el hormigueo no debe ignorarse

El síndrome del túnel carpiano es una de las causas más frecuentes de adormecimiento y hormigueo en las manos. Se produce por la compresión del nervio mediano a su paso por la muñeca y puede provocar molestias especialmente durante la noche, sensación de electricidad o pérdida progresiva de sensibilidad. También existen otras compresiones nerviosas que pueden afectar a la mano y al brazo. Por ello, localizar exactamente dónde se produce la compresión es fundamental para determinar el tratamiento.

El Dr. Eric Pino González, neurocirujano de IENSA, destaca la importancia de estudiar cada caso de forma individualizada, ya que síntomas aparentemente similares pueden tener orígenes diferentes y, por tanto, requerir tratamientos distintos.

¿Cuándo es recomendable consultar?

Desde el equipo de Neurocirugía de IENSA recomiendan realizar una valoración especializada cuando el hormigueo o el adormecimiento se presentan de forma persistente, interfieren con el descanso o las actividades cotidianas, o aparecen junto a dolor, pérdida de sensibilidad o disminución de la fuerza. En función de los síntomas y de la exploración clínica, el especialista puede determinar si es necesario realizar pruebas complementarias para localizar el origen del problema y valorar las diferentes opciones terapéuticas.

Un tratamiento adaptado a cada paciente

No todas las compresiones nerviosas requieren cirugía. En muchos casos pueden controlarse mediante tratamientos conservadores, mientras que determinadas situaciones pueden beneficiarse de una intervención quirúrgica cuando existe una compresión significativa o los síntomas persisten.

En IENSA, el abordaje de estas patologías parte de un diagnóstico preciso y de una valoración individualizada, con el objetivo de ofrecer a cada paciente la alternativa más adecuada. Si el hormigueo en las manos se repite o se acompaña de pérdida de fuerza o sensibilidad, consultar con un especialista puede ayudar a identificar su causa y evitar que el problema avance.