DIA MUNDIAL DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Viernes, 21 Septiembre 2012

El día 21 de septiembre se celebró el Día Mundial de la enfermedad de Alzheimer, la primera causa de demencia y uno de los problemas sociosanitarios más relevantes de las últimas décadas. En España unas 600.000 personas padecen esta enfermedad degenerativa, aunque se calcula que pueden existir unos 200.000 pacientes sin diagnosticar.

Su prevalencia se incrementa exponencialmente con la edad, por lo que el porcentaje estimado para una edad poblacional de 65 a 69 años, en torno al 1%, se incrementaría a un 40-50% para una edad de 95 años. En nuestro país, el número de enfermos de Alzheimer se incrementó un 50% en el 2000 respecto a los años 80 y se estima que tales cifras se duplicarán para el año 2025.

El incremento es a nivel mundial, ya que según datos aportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el año 2050 se prevén unos 114 millones de casos en el mundo, de los 25´5 millones estimados en el 2000. El envejecimiento de la población causado por el incremento de la esperanza de vida y la disminución de la mortalidad son los culpables del aumento tan dramático de esta enfermedad.

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

La Dra. Del Río, neuróloga de IENSA, la define como "una enfermedad neurológica degenerativa que debuta como un progresivo deterioro cognitivo y funcional de inicio insidioso al que en el transcurso del tiempo se asocian cambios en el estado del ánimo con alteraciones psicológicas y de conducta. Los mecanismos de daño neuronal se basan en la acumulación de depósitos de proteína beta amiloide, degeneración neurofibrilar y pérdida neuronal, con la consecuente alteración de procesos de transmisión entre neuronas." Las causas se desconocen aunque la edad es el primer factor de riesgo asociado La causa se desconoce, aunque el 1% de los casos de inicio precoz con transmisión familiar presentan mutaciones genéticas conocidas. Según explican los doctores Pérez Diaz, Rodríguez Uranga y Del Río, neurólogos de IENSA, en la mayoría de estudios sobre los factores de riesgo, no se observó ningún factor como causa primordial, lo que apoya la idea de que se trate de una enfermedad de causa multifactorial con interacción de factores genéticos y ambientales.

La edad es el primer factor de riesgo asociado, duplicándose la prevalencia de la enfermedad cada 5 años desde los 65 a los 85 años, siendo las cifras superiores en la mujer. Sin embargo, es posible que la frecuencia mayor en el sexo femenino se deba a su mayor esperanza de vida y de supervivencia tras el diagnóstico. 

Factores de riesgo Otros factores como una baja escolarización o ciertas enfermedades con riesgo cardiovascular como la diabetes, la hipertensión arterial o el aumento de colesterol además del tabaquismo podrían influir en un mayor riesgo de padecer la enfermedad. Síntomas La identificación de los primeros síntomas por parte de la familia o el médico de cabecera son cruciales para su derivación al neurólogo y un diagnóstico precoz, continúa los doctores. La pérdida inicial y progresiva de la memoria reciente, seguida de la afectación del lenguaje, la desorientación temporal y espacial, falta de atención, dificultad para reconocer personas y objetos, depresión y otros cambios de conducta, con incapacidad para realizar tareas habituales son los síntomas principales del Alzheimer. Diagnóstico El diagnóstico es eminentemente clínico, esto es, se realiza sobre todo en base a los síntomas del paciente. Ningún biomarcador presenta en la actualidad capacidad exacta para la detección de la enfermedad en la práctica clínica.

El neurólogo es el encargado de este reto clínico y las herramientas con las que cuenta son: la entrevista al cuidador, la exploración neurológica al paciente y un estudio neuropsicológico completo. Las pruebas complementarias que apoyan el diagnóstico de esta enfermedad y a su vez descartan otras causas de demencia tratables son una analítica completa con vitaminas y una resonancia magnética cerebral. Ésta última permite cuantificar la atrofia que sucede en el cerebro enfermo y se plantea como un arma muy útil en el diagnóstico precoz de la enfermedad. En algunos casos, las imágenes cerebrales obtenidas con pruebas de medicina nuclear apoyan el diagnóstico de sospecha de Alzheimer y ayudan a diferenciarla de otros tipos de demencias. En el último año se ha comercializado un test que consiste en una analítica de sangre para la detección cuantitativa de la expresión génica en sangre de 96 genes que podrían observarse en sujetos con la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, su utilidad en la práctica clínica es muy reducida.

Tratamiento En cuanto al tratamiento, el Alzheimer no tiene curación, aunque existen fármacos hoy en día que pueden retardar la progresión de la enfermedad y mejorar así los síntomas conductuales y la funcionalidad global de paciente, retrasando la institucionalización del enfermo en una residencia. Además, el tratamiento de los síntomas acompañantes de la enfermedad como la depresión, los problemas del sueño o la agresividad son indispensables para una minimizar el declive en la calidad de vida de estos pacientes y de sus cuidadores.

Por otro lado, la rehabilitación cognitiva sobre todo en el inicio de la enfermedad, una vida sana y un buen sustento familiar y social son básicos para el buen manejo del paciente con Alzheimer. Estudio de investigación Desde el Instituto de Especialidades Neurológicas (IENSA)-USP Sagrado Corazón, continúan los doctores Del Río , Pérez Díaz y Rodríguez Uranga estamos realizando un estudio de investigación con la Universidad Pablo de Olavide sobre deterioro cognitivo leve y E. Alzheimer de inicio en relación con los biomarcadores y marcadores de neuroimagen funcional y estructural para análisis de factores indicadores de progresión. Están participando además el servicio de radiología del Hospital de Valme, servicio de radiología de Hospital Infanta Luisa y Servicio de Medicina Nuclear de Hospital Virgen del Rocío.

Con todo esto, parece claro que si queremos luchar contra esta pandemia del siglo XXI es necesario apostar por la investigación clínica en nuestro país. Para ello es indispensable potenciar la creación de Centros especializados con Unidades de Demencias y bancos de cerebros así como la formación de especialistas en investigación.  

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